La inclusión y la humanidad posible

La inclusión y la humanidad posible

A propósito del día de la mujer tuve la oportunidad de compartir una conversación con algunos colegas sobre la inclusión y la exclusión. Decíamos que es paradójico que en nuestro mundo híper-conectado, multicultural y promotor de los derechos humanos la exclusión todavía sea un desafío. Aun cuando la pandemia nos ha incluido a todos, pareciera que el proceso de vacunación despierta el sentimiento de la exclusión: el norte versus el sur, los políticos versus la gente, los ricos versus los pobres. 

Podemos describir inclusión en la empresa como “el grado en que los empleados se sienten valorados, respetados, aceptados y animados a participar plenamente en la organización’"(S.  Porterfield)

Consideremos estas sencillas estadísticas referidas en el estudio “Diversity and Inclusion Statistics You Need to Know” de Kristin Ryba:

                               * 48% de los empleados cree que el respeto es el factor más esencial para una cultura de inclusión.          

                               * 61% de los empleados cree que las estrategias de diversidad e inclusión son beneficiosas y esenciales.

                               * 75% de los empleados piensa que se necesita más diversidad.

                               * 60% de las empresas cuentan con métricas para medir el éxito de sus esfuerzos de diversidad e inclusión.

                               * 67% de los solicitantes de empleo consideran que la diversidad en el lugar de trabajo es un factor importante al considerar las oportunidades laborales.

Una noticia alentadora sobre la inclusión es el aumento de la participación de la mujer en la vida pública, en la política y en la empresa. Y también es una tendencia importante el reconocimiento de personas con diferencias de género, la integración de las diferencias nacionales en el trabajo y en la academia. Sin embargo, el peso de siglos de exclusión hace de la inclusión un portal para que emerja la humanidad posible en el momento presente.

Poner el tema de la inclusión sobre la mesa ha tomado unos 2000 años a nuestra cultura occidental. La historia ha sido marcada por el anhelo de la igualdad, claro con ciertos notables intermedios como el feudalismo, la conquista de cualquier territorio, el sexo y el género, el color de la piel o las creencias religiosas. Lo que antes era el anhelo hoy es una necesidad. En nuestra sociedad compleja, con gran acceso a las fuentes de conocimiento, cada vez más multicultural, el tema de la inclusión tiene mayor intensidad sistémica. Me atrevo a decir que el nuevo nombre de la miseria se llama exclusión sistémica.

El movimiento de inclusión de la mujer en nuestra sociedad actual resulta muy esperanzador para el camino que falta por recorrer en este tema. El trabajo incesante, determinado y creativo de la mujer ha ganado, poco a poco, su merecido espacio en la política, la investigación y en las empresas.

Quisiera poner foco en el gran desafío de las empresas públicas y privadas en relación a la inclusión. Ellas representan microcosmos en los que es posible desarrollar procesos de inclusión que impactan en otras áreas de la comunidad. Las empresas se han convertido es espacios de desarrollo del talento, de progreso personal y profesional. Las iniciativas de formación continua y entrenamiento, como los esfuerzos de proyección a la comunidad o proyección social tienen una gran potencialidad para llevar la conciencia de la inclusión a la vida privada. Empresas menos excluyentes, es decir más inclusivas, son una esperanza para el emerger de la sociedad posible.

¿Qué hace falta para que esto sea posible?

                             *         Cambiar el liderazgo basado en el narcisismo por el Liderazgo “yo te veo”. Esto es, estar presente para el otro y resonar con su estar aquí y ahora.

                            *         Afinar la conciencia de la conexión humana, la capacidad de conexión con lo que nos es común en lugar de subrayar lo que nos separa.

                           *         Reconocer y nutrir el talento más allá de las fronteras mentales construidas por el aprendizaje o incorporadas por la presión social.

                          *         Aumentar las oportunidades para tener la experiencia de pertenecer al sistema. Animarnos a romper la zona de confort e inaugurar experiencias desafiantes.

                         *         Refundar la educación como posibilidad para que la conexión humana, el talento y la pertenencia formen parte del compromiso con el momento presente.

Y para ser más concreto, ya mismo podemos comenzar a cambiar el rostro de nuestro mundo, realizando algunas prácticas sencillas mientras esperamos que lo público, lo privado, la escuela y la empresa cambien. Estas son formas de incluir:

                         *         Aumentar la conciencia de que respiramos el mismo aire: cultivar la experiencia pertenecer a la humanidad conectando con la Mente-Presente o Mindfulness

                        *         Aprender a resonar con los demás, aumentando la capacidad de escucha profunda.

                       *         Educar nuestra capacidad de observar sin juzgar, es decir educar el observador que ve y descubre lo que sostiene el juzgar.

                      *         Identificar los juicios y prejuicios que hemos comprado como verdades y soltarlos, descubrir cuando los convertimos en nuestros programas

                     *        Abrir espacios para aprender de otros, mas allá de las fronteras del género, la raza, las creencias, la instrucción y el estatus económico

Y ahora en un momento, tal vez 30 segundos inhala y exhala con la conciencia que estás respirando el mismo aire que respiran los demás… en ese momento no hay exclusión, y si la hubiese eso sería porque no estas vivo.

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Pembroke Pines, FL 33029

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