Conexión Humana

Conexión Humana

Si hay algo que hemos tenido la oportunidad de experimentar es que la conexión nos hace más humanos y, a la vez, que lo humano evoluciona y crece a través de la comunicación y la proximidad. Nuestra identidad viene dada por la conexión, tal como sucede con los árboles que se comunican con sus raíces, se ayudan y alertan de peligros. Ya lo dábamos por sentado, pero la experiencia del estar aislados o tele - trabajando ha ayudado a revisar lo que suponemos “normal”.

La pandemia nos ha empujado a un área incómoda, desafiante y de aprendizaje. Un pequeño paso para permitir la expansión de la conciencia. Hoy un abrazo vale más, visitar a un amigo o familiar tiene un sabor diferente, cuidar de sí mismo tiene que ver con cuidar a otros, abrazar la vulnerabilidad nos ha conectado con el valor de la vida, afrontar el miedo ha amplificado la sensación de ser responsable. La tristeza o la herida por quienes han partido nos hace tocar la impermanencia de la vida. Hemos sido empujados a una suerte de expansión de la conciencia.

La práctica de estar presente, aquí y ahora, es una habilidad que permite una relación más humana con el entorno y con nosotros mismos. A la vez que avanzamos en lo tecnológico se hace más crítico abrir espacios para la conexión humana. Dicho de otras formas: fluir con la corriente de la vida sin apego ni evasión o humanizar nuestros entornos para convertirlos en parte de nuestro sistema de desarrollo humano.

La Mente-Presente aquí y ahora, indica una especial forma de abordar la experiencia individual y social. Hay una responsabilidad de cada uno y del sistema al que pertenecemos para avanzar en la conexión humana.                                              

          • Por una parte, abrirnos a la curiosidad y la creatividad que trae bajar el tono a los juicios que hemos adquirido en nuestro aprendizaje.

          • Por otra, impulsar sistemas u organizaciones despiertas, ágiles y curiosas para impulsar a sus recursos humanos al siguiente nivel. Por cierto, un amigo, hablando de su organización, me decía que le gustaría cambiar la expresión “recursos humanos” en humanos con recursos. Hasta aquí nos ha traído el sunami de la pandemia: es el momento de rescatar la conexión humana.

Este es el momento para soltar aquello que nos puede mantener en el laberinto de la desconexión y facilitar espacios para capitalizar lo aprendido. Esto podría ser descrito así:

          • Crear espacios para hacer más humana la vida de todos los días.

          • Explorar lo que dispara en mi la capacidad de disfrutar el momento presente.

          • Reaprender qué es la compasión y animarse a “conjugar el sustantivo” compasión.

          • Ejercitar el “yo te veo” como prueba de la existencia propia y de la posibilidad de la escuchar otros “mundos”.

          • Reconocer que las emociones pesadas son una cárcel por decisión propia.

          • Construir el futuro en la intención de caminar el presente.

          • Abandonar la fuerza opresiva para conectarse con el poder ser y crear.

          • Aceptar sin condiciones la pérdida, la despedida y el dolor como parte de la aventura de vivir.

          • Abrirse a lo posible y a las posibilidades. Todo esto -y algunas cosas más- es “expansión de la conciencia”.