Comunicación o el arte de transitar el vínculo

Comunicación o el arte de transitar el vínculo

La comunicación interpersonal es un tema que ha ocupado un lugar importante en la literatura, en las preocupaciones individuales y en las empresas. Es posible que la razón sea que existe una relación directamente proporcional entre la capacidad de comunicación y los resultados que cada persona puede alcanzar.

Este tema me ha interesado durante mis últimos 20 años de investigación y práctica de la consultoría y coaching. La comunicación es la columna vertebral de la vida humana porque con ella creamos nuevos significados, nuevos mundos, nuevos campos de posibilidades. Cuando dos personas acuerdan un objetivo o un proyecto, abren un nuevo portal hacia lo posible. Jugando con la palabra me gusta decir que en realidad se trata de común-acción. La palabra evoca movimiento y cambio. Recuerdo equipos de trabajo y de vida (parejas) que duraron poco tiempo porque las palabras que se decían no estaban acompañadas por la común-acción.

Cuando la otra persona está presente en mi campo de percepción es posible que se genere la conexión, es decir un vínculo que, al transitarlo con la dinámica de dar y recibir, va configurando la comunicación.

Liderazgo presente: posibilidades de crear, obtener resultados y generar satisfacción

Veamos esto con un ejemplo. Cuando un gerente o una persona con poder de decisión se relaciona con operadores o con peones (como en un juego de ajedrez) es imposible pensar en la comunicación, tal vez podamos hablar de intercambio de información y obediencia. En este contexto tal vez haya resultados, pero a un altísimo costo. Por el contrario, cuando el líder está presente para sus colaboradores se abre un campo de posibilidades de creatividad, resultados y satisfacción. La presencia es el contacto, el inicio del vínculo que, al transitarlo con la escucha profunda y la resonancia se convierte en comunicación y con algo de ejercicio en común-acción.

Teóricamente solemos aceptar que la sinergia, la autonomía y la interdependencia son la base de la experiencia del trabajo en equipo y, en general, del funcionamiento de todo sistema. La sinergia es la energía creada por la interacción de los elementos de un sistema humano y supone claridad en la dirección. Lo que le da origen es la autonomía de sus componentes (el talento, los recursos y el valor que aporta cada uno) y la interdependencia de una autonomía con otra. Para que esto sea así, el intercambio de información es insuficiente. Es necesario asegurar la intención común, la alineación de la energía, en fin, voluntad de acción.

Veámoslo con un ejemplo. Una pareja es tal cuando ambos están presentes el uno al otro. Recuerdo aquella expresión de la película Avatar: “Yo te veo”. Dos personas diferentes, con propósitos distintos deciden un día compartir un camino juntos. Cuando una pareja transita la relación, el vínculo va y viene, entnces se logra construir una interdependencia que se concreta en un propósito común que va más allá de sobrevivir con dos salarios. Y es en este contexto que cada logro y cada crisis se convierten en una oportunidad, un desafío para pasar al siguiente nivel de la relación.

Escuchar, entregar y dar

Ahora bien, ¿en qué consiste transitar el vínculo? Algo sugerí más arriba, pero me gustaría ser más específico. En mi experiencia me he encontrado con comunicadores que no escuchan y no dejan hablar a otros. Transitar el vínculo es construir el campo de posibilidades observando lo que resuena en el escuchar para ponerlo al servicio del significado que otro transmitió. Es como una danza entre tomar y dar: al tomar lo que el otro dice resueno y al dar entrego mi interpretación para que sea validada y mejorada.

Si al transitar el vínculo alguien es solo un tomador o solo un dador, la comunicación no emerge y el vínculo se debilita hasta desvanecerse.

Si en mi equipo de trabajo logramos tener el vínculo en el propósito común, pero al transitarlo no hay espacio a la dinámica de tomar y dar (entregar lo que resuena en mí y validarlo), el reconocimiento de del otro (autonomía) y de todos (interdependencia) y común acción… entonces el vínculo (propósito- conexión) corre el peligro de desvanecerse.

Resonancia y posibilidad

Una clave importante a considerar es entender que el campo de las posibilidades comienza a generarse cuando las personas que están vinculadas comienzan a resonar una en otra. Esto es, escuchar más que activamente, escuchar dejando que el otro resuene con sus significados y sus comprensiones. Resonar es el inicio para transitar lo que nos vincula (la meta, el objetivo, en compañerismo, la amistad o el amor).

Finalmente, no basta la conexión y la presencia, es necesario reconocer el vínculo y transitarlo. Este es el ejercicio que nos asegura resultados en los negocios y en la vida personal.

Óscar Giménez.

Prof. de Mindfulness, Master Coach, experto en Desarrollo Organizacional