Autocompasión o narcicismo

Autocompasión o narcicismo

A veces me pregunto si traemos algún programa mental instalado que activa de una forma inesperada la feroz autocritica, la desvalorización o la indolencia. Muchas veces me inclino a pensar que es una estrategia de defensa que inocentemente nos ubica en el territorio de la víctima.

Lo digo por mi

Yo aprendí que no debo equivocarme, tengo que hacer todo excelentemente bien. Si no lo hago hay un precio que pagar: el castigo de la culpa en forma de una vocecita que socaba el “yo puedo”, y puso en marcha la acción insensata. Quiero suponer muchas personas pueden sentirse inadecuados para afrontar la relación de pareja o el trato con los hijos, o hablar en público. Soy digno de “compasión” …

Aquí hay un punto interesante: la compasión.

La compasión

Hablar de compasión es tal vez entrar en un terreno dramático, muy sensible y poco controlable. Para algunas personas la compasión es sinónimo de lástima y escasez. Sin embargo, es notable la evolución que ha tenido este comportamiento. Ahora parece vinculado con una virtud de acercamiento.  Hace poco tiempo alguien me explicaba la diferencia entre empatía y compasión: mientras la primera consiste en ponerse en los zapatos del otro, la compasión sería el movimiento provocado por despertar a la herida del otro y buscar hacer algo de algún modo. Esto significa que la empatía es como entender y la compasión entender y no quedarse quieto.

La autocompasión

Ahora bien, la autocompasión aparece como un concepto algo extraño. Mi interés por este tópico surgió cuando tuve la oportunidad de leer algunos textos sobre liderazgo compasivo y líderes autocompasivos. Sonaba como algo narcisista o al menos justificante. Como sería posible que un líder sea autocompasivo cuando en realidad necesita ser el mejor, dar el ejemplo y superarse perenemente. Además, da la impresión de que tendría que poner la atención en cómo justificar sus propios errores, limitaciones y fracasos. Esto va contra lo que hemos escuchado durante mucho tiempo sobre el deber ser del líder. ¿De qué se trata?

De acuerdo con la Dra K. Neff, pionera en este tema, la autocompasión implica ser cálido con uno mismo cuando alguien se encuentra con emociones fuertes, con sus defectos personales u otra limitación personal, en lugar de ignorarlos o lastimarse con la autocrítica. También señala que contiene tres elementos principales: bondad hacia uno mismo, humanidad común y atención plena. En la investigación de la Dra K.  Neff se reportan evidencias sobre el impacto que tiene la autocompasión en el estrés y las conductas relacionales.

Líder autocompasivo

Entonces no se trata de narcicismo o justificación de errores sino de una aproximación distinta a la conciencia de sí mismo. A veces tocar las propias limitaciones se convierte en asomarse a la propia grandeza. Todo depende del observador que hemos logrado construir. Es muy interesante cuando pensamos así sobre un líder.

Por mi parte me gustaría señalar algunas comprensiones sobre el tema que pueden ser aplicadas al liderazgo y me parecen muy apropiadas para los tiempos que corren:

1.    Cuando un líder sabe ser amable consigo mismo existen altísimas probabilidades que impacte de una forma más efectiva y amable en quienes lo rodean.

2.    Aceptarse a sí mismo, con las propias limitaciones, dolores o fracasos, compasivamente es la puerta hacia el aprendizaje y el cambio.

3.    La autocrítica se cambia por información valiosa para seguir evolucionado

4.    La relación consigo mismo se convierte en más asertiva y centrada en el presente

El aprendiz

En realidad, el programa con el que venimos se llama aprendizaje. La vocecita que puedes escuchar es tu Maestro… “gran maestro es el error”. Sin embargo, el programa da resultados negativos cuando se recarga de energía emocional y convertirnos el error en una herida del ego. Entonces el aprendizaje, que es el motor el cambio y la evolución deja de funcionar y todo se estanca en “yo no puedo”.

La autocompasión es la habilidad de parar y mirar, reconocerse y declararse aprendiz y seguir adelante.

La autocompasión, lejos de ser una especie de narcicismo, es el arte de cultivar una serena posesión de sí mismo. Un líder autocompasivo, que se declara permanente aprendiz, tendrá mayores oportunidades para ser emocionalmente inteligente, estar conectado con el momento presente y generar mayores posibilidades para sus colaboradores.